Alarcón (Cuenca) Castilla La Mancha

 

 Vista aérea

 Ayuntamiento de Alarcón

 Castillo de Alarcón
Fortaleza medieval de origen musulmán construida en el siglo VIII que fue conquistada por el rey Alfonso VIII en el año 1184. El castillo se asienta sobre un promontorio en un meandro que forma el río Júcar, convirtiendo el enclave en un lugar inexpugnable. Desde sus almenas la vista divisa un amplio territorio que alcanza hasta la frontera con Valencia. 








 Iglesia de San Juan Bautista
La construcción actual data del siglo XVI y sustituyó a otra de estilo románica. Posee una sola nave cubierta con bóveda de cañón, una portada de Juan de Herrera (estilo herreriano]
Está considerada como una de las altas cimas del arte contemporáneo mundial. Desde la apertura al público la visitan anualmente más de 40 000 personas. Decenas de intelectuales y artistas admiran y apoyan estas pinturas desde su gestación.

Iglesia de Santa María. Portada
Se erigió a principios del siglo XVI en estilo plateresco con bóveda de tracería al modo gótico. La portada es de mediados de ese mismo siglo y se debe a Esteban Jamete de Orleans, el mismo que debió realizar el retablo con escenas de la vida de la Virgen y la sacristía.





Escudo de Alarcón
Escudo cuadrilongo de base redondeada. En campo de gules, castillo de oro de dos torres almenadas, aclarado de azur. Surmontadas la diestra de un creciente de plata vencida, la siniestra, de una estrella de ocho puntas, también de plata. Al timbre, corona real cerrada.

Alarcon. Villa de la provincia y diócesis de Cuenca, partido judicial de Motilla de Palancar, audiencia territorial de Albacete y capitanía general de Castilla la Nueva, distante unas 28 leguas de Madrid. Está situada sobre un peñasco, y circuida casi enteramente del rio Júcar, formando como una península separada de la campiña que la rodea. Es fuerte su posición y de muy fácil defensa, porque el rio solo deja por tierra una entrada muy estrecha al Este. Estuvo también en lo antiguo fortificada con murallas en dicha entrada, de las cuales se ven todavía vestigios: sus tres puertas estaban resguardadas con torres, y tenían puentes levadizos que facilitaban el paso a la población. Había además, como complemento de su fortaleza, un alcázar sólidamente construido sobre una roca, actualmente casi arruinado. Al, ar, con, son tres voces célticas que significan alia, fuerte, villa, denominación que conviene perfectamente a la posición topográfica de Alarcón, y prueba de un modo casi incontestable que su fundación fué obra de los celtíberos, corroborándose así el dictamen del sabio Florián de Ocampo, el cual dice que fué edificada por los celtíberos, 390 años a.c. Los que no se conforman con este dictamen, porque dicen que Alarcon es palabra puramente árabe, pierden sin duda de vista que el árabe es una derivación de las lenguas orientales, particularmente de la céltica, y que no es por lo mismo extraño que muchas palabras con ligeras modificaciones sean comunes. 

Arrancacepas (Cuenca)Castilla La Mancha

 

Fundado en el siglo XII. Su población en 2019 era de 25 habitantes





Iglesia de San Gil

Su interior fue saqueado durante la Guerra Civil. Su pila bautismal es de cierta importancia por el decorado de gallones de relieve pronunciado, aunque su forma esférica, chata y de gollete estrecho también la singulariza.


Uno de los grandes problemas a la hora de intentar elaborar la historia de este pueblo es la carencia de fuentes históricas y bibliográficas. Arrancacepas debió surgir, posiblemente, al amparo de la labor reconquistadora y repobladora del Concejo de Cuenca, tras su conquista por las tropas cristianas de Alfonso VIII en 1177, pasando desde este mismo instante a formar parte del amplio término y alfoz (distritos con diferentes pueblos que forman una misma jurisdicción) con que fue dotado el concejo conquense que se encargará, mediante compras y nuevas fundaciones de ampliar el territorio inicialmente cedido por el rey. Es, por tanto, en el siglo XII cuando Arrancacepas se integra como aldea de las tierras de Cuenca. El topónimo, Arrancacepas, hace clara alusión a su cultivo más extendido, como queda patente en las numerosas cuevas de vino que tenía la población a finales del siglo XIX (83 según documentos conservados).

Durante el siglo XIV parecen alternarse o convivir sobre la aldea, las jurisdicciones del Concejo de Cuenca y de Alvar García de Albornoz, muerto en 1374 y que figura como señor de Villaseca, Arrancacepas, Sacedón, Villar de Olalla y otras. Además de Arrancacepas, el sexmo comprendía las aldeas de Villar de Domingo García, Albalate de las Nogueras, Villaconejos de Trabaque, Olmedilla de Éliz, Bólliga y Fuentes Buenas.

En el siglo XVI, una característica del reinado de Carlos I es la facilidad con la que numerosas aldeas adquieren el título y rango de villa mediante privilegio real, a cambio de ciertas cantidades de dinero que las aldeas entregan a la Corona en concepto de compra de título. Al igual que muchas aldeas, aunque no queda constancia documental, Arrancacepas obtiene el título de villa en el siglo XVI. A finales del siglo XVI(1591), durante el reinado de Felipe II, Arrancacepas aparece como Villa de la Tierra de Cuenca, y en el censo que mandó elaborar el monarca se señala que cuenta con 109 vecinos (unos 450 habitantes) de los cuales 106 son pecheros (personas obligadas a pagar rentas o tributos al Rey), 2 son hidalgos y uno es clérigo.

La aparición de Arrancacepas como villa en el censo de millones de 1591 contrasta con su denominación como lugar en el pleito de 1624 con el lugar de Castillo de Albaráñez, conservado en la Chancillería de Granada. Sí está constatado que el 15 de diciembre de 1653, Arrancacepas se intitula villa y pasa junto a Albalate de las Nogueras, Villaconejos del Trabaque, Fuentesbuenas, Bolliga, Castillo de Albaráñez y Villar de Domingo García a jurisdicción señorial del marqués de Mortara, bajo cuyo régimen señorial, permanecerá todo el Antiguo Régimen. Durante toda la edad moderna hasta el siglo XIX se confirma el descenso de la población, descenso que continúa a lo largo del siglo XX, de forma que en 2007 sus habitantes son únicamente 37. Arrancacepas contó con cinco ermitas de las que en la actualidad solo se conocen tres: la de la Ascensión al Este, La de la Caridad al Norte y San Roque al Oeste.

Villanueva de la jara(Cuenca) Castilla La Mancha

 


Suele ser un terreno arenoso por lo general, aunque según el sitio habrá más o menos arcilla. Aparecen salpicados por todo el término unas depresiones del terreno donde se acumula el agua de lluvia y que son llamadas labajos, éstos pueden ser estacionales o mantener el agua durante todo el año como ocurre muchas veces en el conocido Labajo del Buitre. Algunos de estos abrevaderos fueron creados de forma artificial para facilitar el paso del ganado. Villanueva de la Jara es atravesada por la cañada ganadera del Levante además otras vías pecuarias.

Vista de noche

 Basílica de la Asunción
Se construyó con las piedras de un antiguo castillo árabe de Villanueva allá por el siglo xv. Construida en piedra de sillería, tiene el ábside poligonal y contrafuertes de gran altura.
El altar mayor posee un valioso retablo de tres cuerpos en madera dorada. Su torre enmarca una capilla que se dice es la primitiva del castillo de los Marqueses de Villena, sobre cuyo edificio se construyó la iglesia. Entre las obras de arte que conserva, destaca, en la primera capilla de la Epístola, el retablo de San Martín, destacada muestra de la pintura hispano-flamenca, atribuido a Alejo Fernández.
En la sala capitular destaca una pila bautismal neoclásica. De esta construcción resalta su carácter fortificado, más evidente en el perímetro amurallado de origen árabe y reconstruido como muro almenado en el siglo XVI.
En 1982 fue declarada Monumento Histórico-Artístico.

 Convento de las Carmelitas Descalzas
Fue fundado por Santa Teresa de Jesús en 1580. Está compuesto por iglesia, convento y claustro. Es un edificio aislado que forma una manzana entera y rodeado de muros. En su interior destacan las pinturas del siglo XVII del retablo y una magnífica techumbre de madera de estilo mudéjar que cubre el presbiterio formando una estrella de 32 puntas. También destaca el sepulcro de la Venerable Ana de San Agustín, a cuyo cargo quedó el convento una vez que Santa Teresa abandonó Villanueva de la Jara.
La localidad forma parte de las Huellas de Santa Teresa, ruta de peregrinación, turística, cultural y patrimonial que reúne las 17 ciudades donde santa Teresa de Jesús dejó su "huella" en forma de fundaciones.1​ La ruta no tiene un orden establecido o un tiempo limitado ya que cada peregrino o visitante puede realizarla cómo y en el tiempo que desee.

 Posada Massó

Rollo de justicia
 Es un monumento histórico donde antiguamente se ejecutaba a quienes infringían las antiguas leyes. Se encuentra sobre una base de tres escalones, es un rollo cilíndrico con 3'5 metros de altura aproximadamente, encabezado por cuatro huecos, uno por cada cara.

 Villa Enriqueta



Ayuntamiento

Escudo de Villanueva de la jara

Escudo partido y medio cortado. 1º, de azur, jarra de plata, con un ramo de azucenas, talladas y hojadas de sinople y floridas de plata. 2º, de gules, castillo de oro, aclarado de azur. 3º, de plata, león de púrpura, coronado, linguado y uñado de oro. Entado en punta, de plata, una granada de su color, rajada y frutada de gules y tallada de sinople. Al timebre, corona real cerrada.

Valverde de los arroyos (Guadalajara) Castilla La Mancha

 

Vista de la localidad desde la cima del pico Ocejón

Valverde de los Arroyos
La arquitectura negra es un tipo de arquitectura popular que emplea como elemento constructivo principal la pizarra, compuesto mineral de tonos grises, violetas, azulados, pardos, plateados o negruzcos. Es una técnica empleada tradicionalmente en algunas zonas españolas como la sierra de Ayllón, entre Guadalajara, Segovia y Madrid, y la sierra de Alto Rey, en Guadalajara, en las que la pizarra es un material abundante y, además, antiguamente, debido a los precarios medios de comunicación, donde no se disponía de otros materiales alternativos.



A más de 1200 metros de altitud nos encontramos con esta pequeña joya. Está dentro de la Asociación de los Pueblos más bonitos de España y no es para menos. Su nombre evoca lo que nos vamos a encontrar. Un conjunto bien conservado de arquitectura popular, rodeado de vegetación, agua y a la sombra del Pico Ocejón. Un gigante emblemático de la Sierra de Ayllón.





la chorrera (o las chorreras) de Despeñalagua son un conjunto de cascadas escalonadas que hacen honor a su nombre: Despeñalagua. El agua se despeña literalmente de una pared vertical en el cauce del nacimiento del arroyo de la Chorrera.





Iglesia de Valverde de los arroyos

Según consta en una inscripción situada sobre la puerta del templo, fue construido éste en al año 1854. La obra fue costeada y encargada por los hermanos D. Pedro y D. Manuel Monasterio Mata. Ambos habían nacido en Valverde, eran frailes y ejercían su actividad pastoral en las indias (parece ser que se trata de Filipinas). Desde allí mandaron los 46.000 reales en que se ajustó la obra, haciendo constar que no debía quedar en pie ni una sola piedra de la construcción anterior. Era párroco de Valverde D. Juan Martín.
(Se dice que sobre el terreno que actualmente ocupa existía anteriormente una iglesia más pequeña y que en ella se producían antiguamente los enterramientos, que después pasarían a la ermita).

Danzas de la Octava del Corpus

Los danzantes realizan su primera danza, la de la Cruz, en las eras, tras la misa. De vuelta en la plaza, interpretan la danza de los Molinos, de paloteo, en que parecen luchar blandiendo sus palos al son de la música. Le sigue la danza del Cordón, en que trenzan ocho cintas de distintos colores, alrededor de un palo que sostiene el botarga.  Y así, hasta completar las seis danzas que permanecen de esta antigua tradición, que, según los vecinos, llegó a tener hasta doce variantes.





Escudo de Valverde de los Arroyos
Escudo cuadrilongo de base circular. En campo de plata, dos fajas ondeadas de azur; calzado en sinople. Se timbra con la corona real de España.
-----------------------------------------------------------------------------------
En el año 1149, Valverde pasa a formar parte del Común de Villa y Tierra de Atienza cuando Alfonso VII, Rey de Castilla y León, asigna a la Villa de Atienza un territorio enorme que incluía la zona del Ocejón. Tras la progresiva pérdida de territorios del Común de Villa y Tierra de Atienza, en 1354, Pedro I de Castilla concede a Iñigo López de Orozco el Señorío de Galve en el que quedan integrados Valverde y aledaños. En 1404 el Señorío pasa a ser propiedad de la casa de los Zúñiga (o Estúñiga) que lo mantienen en su poder hasta 1543 cuando lo compra Doña Ana de la Cerda. La escritura de compraventa correspondiente a esta última transacción, fechada en Valladolid el 18 de Septiembre de 1544 dice:
Vendo “la villa de Galve con su fortaleza y los lugares de su tierra: Cestalviejo, Valdepinillos, Lagüerce, Zarzuela, Pedro Yuste, Ombrialejo, Valverde, Majadas Viejas, Palancares, La Mata de Robledo, con todos sus vecinos, costumbres, derechos, y servidumbres, según le podían pertenecer, desde la hoja del monte a la piedra del río, en precio de 6.123.546 maravedíeses”

También se menciona a Valverde en un formulario que Arroyo de Fraguas, vía Jadraque, mandó a Madrid con ocasión de las famosas relaciones de Felipe II hacia 1590, que ningún pueblo de la zona excepto el mencionado Arroyo cumplimentó. Se trataba básicamente de declarar cuantas actividades tenían lugar en el pueblo, sin duda a efectos impositivos. Dicen los declarantes del Arroyo que en Umbralejo hay un Molino que dicen que es de los de Valverde.

En 1718 Galve y su tierra pasó, por matrimonio de Manuel de Silva, conde de Galve, a la casa de Alba donde permanecerá hasta la abolición de los señoríos en la primera mitad del S. XIX, logrando así también la independencia jurisdiccional de la villa. No obstante, la titularidad del condado de Galve sigue siendo de la familia de Alba y el castillo lo fue hasta su venta en 1970. 

Un hito importante en la historia de Valverde ocurre en 1606, año en que Paulo V concede indulgencias y gracias a los cofrades de la Hermandad del Santísimo Sacramento. Es esta fecha carismática, por la creencia que fue entonces cuando los Danzantes fueron autorizados a bailar cubiertos delante del Santísimo con ocasión de la Octava del Corpus. 

No tenemos más referencias documentadas hasta 1680, el documento más antiguo conservado en la Secretaría del Ayuntamiento referido a un pleito entre ganaderos de Valverde y mujeres de Zarzuela. 

Otro documento propio y fehaciente, fechado en 1782, hace referencia a la aprobación de los estatutos de la Cofradía de los Hermanos del Señor, refrendando sus derechos y obligaciones. Se indica que se aprueban dichas constituciones porque “no teniendo las correspondientes constituciones para dicho fin porque las antiguas se les habían perdido o traspapelado las han formado de nuevo”. Esto indica una existencia previa de la Cofradía de los Hermanos del Señor con unos estatutos perdidos, que, no obstante, no hacen referencia alguna a la danza a la que en teoría están ligados los cofrades y la fiesta del Corpus. 

Valdepeñas (Ciudad Real) Castilla La Mancha

 

Vista general

 Plaza de España 

 Poblado ibérico en el Cerro de las Cabezas
 Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
declarada monumento nacional, y en la que encontramos desde un estilo gótico primitivo del siglo XIII hasta el denominado estilo cisneros, en sus sucesivas reformas y adaptaciones.

 Convento de los Padres Trinitarios S. XVI





Museo molino Gregorio Prieto

 Estatua de la Galana
Juana Galán, apodada La Galana (Valdepeñas, 1787 – 1812), fue una guerrillera española, heroína de la Guerra de la Independencia (1808–1814). Era la mayor de siete hermanos, nacida en una familia burguesa que regentaba una gran casa con fonda y taberna a la entrada de la villa de Valdepeñas. Se la considera la mujer mejor informada de la villa en esa época por trabajar en ese lugar estratégico


Plazoleta del convento

 Monumento en honor a Don Quijote de la Mancha

 Fundación-Museo Gregorio Prieto

Auditorio Francisco Nievaen la antigua Ermita de la Veracruz

 Teatro-Auditorio Francisco Nieva,

 Casa Consistorial, en la Plaza de España

 Estación

Asociación de la Denominación de Origen  Valdepeñas


 Museo del Vino


Escudo de Valdepeñas

Escudo cuadrilongo de base redondeada. Partido: 1.º, de plata, una cruz floronada de gules; 2.º, jaquelado de plata y sable. Bordura de gules cargada de aspas de oro. Entado en punta de gules, un tonel de oro. Se timbra con la corona real cerrada.
-------------------------------------------------------------------------------------------------
En su término municipal se encuentran múltiples restos prehistóricos, como plataformas y torres de vigilancia situadas en los montes próximos, y levantadas por pobladores del Bronce Pleno a fines a la Cultura de las Motillas, datadas entre los siglos XX a.  C.  y XIII a. C. 

Periodo ibérico: De esta época destaca el poblado ibérico del Cerro de las Cabezas, un gran oppidum o poblado fortificado perteneciente a la Oretania, con una construcción en la cumbre del cerro. El poblado estuvo habitado entre los siglos VII a.  C.  y II a.  C., Es uno de los yacimientos arqueológicos más extensos de la provincia de Ciudad Real y uno de los más importantes de la cultura oretana. En las últimas excavaciones han aparecido restos que podrían sugerir los primeros vestigios del cultivo de la vid en estas tierras. 

Ya en el siglo XVI, en el emplazamiento donde se construía el convento de los Trinitarios, se encontraron lápidas funerarias, monedas romanas y los cimientos de una villa romana del siglo I  a. C., que persistiría en la época visigoda.

Durante el periodo islámico la zona perteneció al Reino de Toledo, siendo de esta época los restos de muralla de una antigua fortaleza presentes en los muros de la iglesia de la Asunción, apreciándose un reloj de sol y varias inscripciones en su fachada meridional en árabe. Según Fernando Vasco Merlo, en la fachada norte o Puerta Umbría había dos lápidas con inscripciones mahometanas que rezaban "En nombre de Dios, Piadoso Dios. Grande. Rico Dios, que hace enriquecer y también hace empobrecer. Grande. Plenísimo. Uno el Dios. Ya ha llegado la hora de la Oración, uno uno uno, el Dios Mohamed, hijo del Dios del Patriarca Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, el Dios de David y su hijo Salomón, que sea siempre valiente la espada en contra del enemigo y haga destruir... y valga la verdadera ley de Mahoma. Quien es moro, es menester conforme lo manda la ley, de ir a la guerra de edad de catorce años hasta los cincuenta". De la segunda solo se pudieron leer estas tres palabras "Unidos, Juntos, Moriremos". Según la tradición oral, los moradores de estas tierras obtuvieron una bula del Califato por la que se les autorizaba al cultivo de la viña y la manipulación del vino, que estaba prohibido por el Corán. Los moriscos abandonarían Valdepeñas por el decreto de expulsión que se dictó en el siglo XVI.

Alrededor de la actual iglesia de la Asunción –antigua fortaleza– se fundaría la villa de Valdepeñas por decisión de la reina Berenguela de Castilla tras la batalla de Las Navas de Tolosa, agrupando a los pobladores de varias aldeas cercanas: Aberturas, Corral Rubio de Jabalón, Santa María de las Flores y Castilnuevo, de las cuales aún se conserva memoria en varios topónimos.

El primer texto en el que se menciona la población como tal se encuentra en los archivos de la Orden de Calatrava en 1243, citando al comendador de Valdepeñas. Desde ese momento Valdepeñas perteneció a la Orden de Calatrava, la cual, a los nuevos pobladores procedentes de los reinos de Castilla, León (Galicia, principalmente) y Aragón, en estas tierras reconquistadas exigía como condición para su establecimiento y derecho de ciudadanía continuar con el cuidado de la vid, que había pervivido durante la época musulmana. 

En esta época medieval cabe destacar la presencia de una comunidad judía, como prueba la existencia de al menos dos sinagogas, una podría ser la convertida con el tiempo en ermita (el actualidad auditorio municipal Francisco Nieva) 

Según Vasco Merlo, quien cita a su vez a varios historiadores y cronistas de la época, los Reyes Católicos se alojaron el día 18 de febrero de 1488 en la casa de la madre de Alfonso de Merlo (ubicada en la calle Torrecilla), a su paso para la conquista de Granada. En esta casa dejaron al cuidado de la viuda a las infantas, durante parte de la campaña. El mismo Alfonso de Merlo fue nombrado capitán y marchó con más de doscientos hombres para la conquista de Granada, sufragando los gastos con su hacienda. 

A partir del reinado de Fernando el Católico, los reyes pasaron a ser los grandes maestres de las órdenes militares, con el fin de controlar su poder. Por la bula del 4 de mayo de 1523, el papa Adriano VI concedió las órdenes al Reino de Castilla y León, pasando a la jurisdicción real un importante patrimonio: dos ciudades, doscientas villas (Valdepeñas entre ellas) y un centenar de aldeas, repartidas en un amplio territorio.

Para aliviar las maltrechas arcas del Estado, el rey Felipe II vendió la villa de Valdepeñas, el 22 de abril de 1575, a Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz, por la suma de 240.000 ducados. Valdepeñas pasaría a ser un señorío segregándose de la Orden de Calatrava.

Desde comienzos del s.XVIII, con el séptimo Marqués de Santa Cruz, el Señorío de Valdepeñas queda ligado a la Casa de Silva (actualmente, a la rama Silva-Bazán). Es entonces cuando se construyó un elegante palacio barroco sobre el solar de la que antaño fuera la casa del comendador (en la Plaza, donde tiene su cabecera la calle de la Virgen); aunque por desgracia, de este edificio no se conserva ningún vestigio al ser gravemente afectado (en la práctica, destruido) por el terremoto de Lisboa de 1755. 

El 6 de junio de 1808, en plena ocupación napoleónica de España, el ejército español huyó de Valdepeñas por el inminente paso de tropas napoleónicas que se dirigían a Andalucía como refuerzos. El pueblo entero (incluidas mujeres y niños, junto con vecinos de pueblos cercanos), se alzó en armas en la Contienda de Valdepeñas, no permitiendo el paso a las tropas, consiguiendo, con un coste elevado de vidas y el incendio de parte de la villa, la retirada de los franceses de la provincia de La Mancha.​ Este retraso facilitó sin duda la victoria española en la batalla de Bailén. El hecho fue recogido por Benito Pérez Galdós​ en sus "Episodios nacionales" y sirvió para que el rey Fernando VII le otorgara el título de Muy Heroica villa. Destacaron en esta guerra famosos guerrilleros de la ciudad, como Francisco Abad Moreno "Chaleco";​ Juana Galán "La Galana", La Fraila o el cura Calao.


Durante este siglo XIX se ve, como el resto de España, convulsa por guerras civiles -guerras carlistas- destacando en Valdepeñas importantes intrigas entre liberales y absolutistas, además de actuaciones guerrilleras. Como consecuencia de una nueva división territorial de España en 1833 en la que se cambian la mayoría de las provincias españolas existentes en esa época por las que hoy en día existen, desaparecerá la provincia de La Mancha para dar lugar a la nueva de Ciudad Real, segregándose e incorporando distintos territorios de la primera y pasando Valdepeñas a depender administrativamente de esta última. 

A finales del siglo XIX y principios del XX, llegarán a Valdepeñas el ferrocarril, la luz eléctrica, el agua potable, posibilitando un gran desarrollo y la aparición de una burguesía emergente, que hará crecer la villa, llegando a ser la más grande de toda la provincia y duplicando en habitantes a la propia capital. Varias décadas más tarde entraría en servicio el ferrocarril de Valdepeñas a Puertollano, de vía estrecha. Las vías de tren tenían terminales en ciertas casas valdepeñeras próximas a la estación de ferrocarril, para cargar y descargar vino. En 1895, la Reina Doña Cristina le da el título de Ciudad. En 1897 Valdepeñas sufre una terrible inundación en casas próximas al arroyo La Veguilla que causó daños en las bodegas de José Amunátegui, en la de Carmelo Vasco y Gallego y en la de Alejo Barchino, cuya bóveda se hundió.

Con él se rompe este auge, coincidiendo con la Guerra Civil Española, que dejará la ciudad paralizada en su desarrollo. Durante los años cuarenta, cincuenta, sesenta y setenta, Valdepeñas "se apea del tren del desarrollo industrial", viéndose anclada en la agricultura y la industria del vino tradicional y familiar, un fenómeno común de la España interior, a excepción de los polos industriales. Esto hará que muchos valdepeñeros emigren hacia las grandes ciudades, haciendo que su población disminuya y se estanque durante este tiempo.

En 1964 se inauguró el monumento al "Ángel de la Paz", erigido en honor al Ejército español, obra de Juan de Ávalos; se situó en el cerro de las Aguzaderas, muy próximo y visible desde la carretera nacional IV, hoy autovía A-4. En la actualidad este monumento está casi totalmente destruido, por haber sido objetivo del F.R.A.P. La obra había sido realizada en chapa de cobre repujada, sobre una armadura interior de hierro.

En 1979 Valdepeñas sufre su última gran riada (la anterior en 1892), por el desbordamiento del arroyo de La Veguilla, que cruza de este a oeste la ciudad. La destrucción de dos barrios y el fallecimiento de veintidós personas por el agua convierten este suceso en noticia nacional durante semanas. Este hecho posiblemente hiciera cambiar drásticamente la economía de Valdepeñas; marcando el fin de la antigua y fructuosa industria vinícola.

Ya en los años 1980, se lleva a cabo en Valdepeñas un intenso proceso de reconversión del sector vitivinícola. De las más de 600 bodegas tradicionales se cerrarán muchas y surgen grandes bodegas que desarrollan técnicas punteras en la elaboración del vino y nuevas formas de producción con otra manera de ver el mercado. Se pasará del vino que surte las tabernas de Madrid a la exportación internacional. Incluso se introducen variedades distintas de uva.